La Llamada del Rey



La Biblia narra la historia de un niño quien cuando tenía cinco años a raíz de la muerte de su padre y de su abuelo, la nodriza por temor salió huyendo, pero ésta se tropezó dejando caer al niño y como consecuencia este quedó lisiado de los pies.
El nombre de este niño era Mefiboset hijo de Jonatán y nieto de Saúl, y se crió en Lo-Debar que significa “tierra desolada y de miseria”, lo que quiere decir que este niño aparentemente estaba destinado a vivir en la más extrema pobreza.
Pero cuando David tomo el trono, lo normal es que destruyera a la dinastía del anterior rey, pues era la costumbre de la época, pero ocurre algo bien interesante y es que David se acuerda de una promesa que le hizo a su gran amigo Jonatán y llama a Siba y le pregunta David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?, y es cuando Siba le habla acerca de Mefiboset hijo de Jonatán. (Parafraseado).
David de inmediato lo mando a llamar, imaginémonos todo lo que pudo pasar por la mente de Mefiboset, quizás todo menos que ese día cuando estuviera delante del Rey ese encuentro trastornaría su vida por el resto de sus días.
Nosotros los que somos lavados por la sangre de Cristo llevamos en nuestras venas sangre de Reino, somos del linaje de David, y eso nos hace príncipes y princesas coherederos del Reino de los Cielos.
Estamos en este mundo, pero no pertenecemos a este mundo, tenemos vestiduras de Reino. Por eso no debemos menospreciarnos, ni sentirnos sin valor, sobre nosotros esta la gracia y el favor del Rey.
Hoy te invito a ponerte tu ropa más elegante, a sonreír con gozo, porque en el palacio hay fiesta, y es que el Rey te manda a llamar porque quiere caminar y charlar contigo, hoy cenarás con el Rey, en un ambiente familiar entre padre e hijo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario