EN MANOS DE DIOS

Escuchar a alguien decir: “Estamos en Manos de Dios” sugiere la connotación de desesperanza y de que el caso está perdido. A través de la Palabra vemos que para el creyente esta expresión es una declaración de fe y de esperanza. Es muy probable que la madre de Moisés al colocarlo, a la orilla de aquel río haya orado: “Señor, en tus manos está mi hijo”, esas manos milagrosamente dirigieron a aquel bebe hacia la hija del Faraón, quien le preservó la vida. Jesús, en la cruz oró: “Padre, en tus manos encomiendo mí espíritu”, (Lc. 23:46) tres días más tarde esas manos resucitaron su cuerpo con poder y gran gloria. Si en este momento la vida te ha colocado en un lugar donde estas diciendo “En manos de Dios estoy” ten en cuenta que las manos de Dios bendicen (Mateo 19: 13), las manos de Dios guían (Salmo 139:10) y las manos de Dios sostienen (Isaías 41:10)
Patricia Medina
Abril-2011

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