LA ENVIDIA ENVENENA

Por el Pastor Tony Hankock

Destruir por envidia y codicia, te conlleva a la destrucción propia.

Se cuenta la historia de un águila que sentía envidia de otra águila que volaba mejor que ella. Cierto día, el águila vio a un cazador con arco y flecha, y le dijo: ¡Ojalá bajaras aquella ave que vuela allá arriba!
El cazador le dijo al águila: Si tuviera plumas para mi flecha, lo haría. El águila entonces sacó una pluma del ala, y se la entregó. El cazador tensó el arco y disparó una flecha hacia el águila que volaba arriba, pero no alcanzó al águila.
Necesito más plumas, le dijo al águila terrestre. Ésta le entregó una y otra pluma, hasta que, desnudo de plumas en las alas, ya no podía volar. El cazador, aprovechándose de la situación, dio la vuelta y mató al águila, que no tenía forma de escapar.
Tan destructiva es la envidia, que aunque se dirige hacia los demás, a quienes destruye es a los que la sienten y la expresan.

Conclusión:
Un conocido predicador de antaño llenaba los templos con personas que venían a oírlo predicar, hasta que llegó otro predicador aun más conocido e ilustre. Aquel predicador confesó que, al principio, se llenó de envidia por el éxito del otro. Finalmente halló la solución. La única forma de conquistar mis sentimientos de envidia, dijo, es orar diariamente para que Dios bendiga al otro. .
¡Qué buena forma de conquistar la envidia! Orar para que Dios colme de bendiciones a aquella persona que nos la causa. A eso agregaría dos cosas: examinar el corazón con honestidad pues podemos engañarnos a nosotros mismos muy fácilmente; y estar dispuesto a arrepentirte buscar el perdón y la restauración.
Has lo necesario para arrancar la envidia de tu corazón.

POR SOBRE TODAS LAS COSAS GUARDADA, GUARDA TU CORAZON; PORQUE DE EL MANA LA VIDA. Prov. 4:23.



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