POR AGRADAR A DIOS

Por: Pastor Alexis Arias
En la Biblia hay muchos ejemplos de hombres y mujeres que por agradar a Dios estuvieron dispuestos hasta morir si fuera necesario, con tal de agradar a Dios. Por ejemplo el caso de Job.
Lo que le estaba sucediendo era por su servicio fiel a Dios, y también porque Dios tenía un propósito en ello.
Pero hay algo muy importante en la vida de Job y era que a él le importaba más lo que Dios dijera de él, que lo que el enemigo decía en su contra. Muchas veces nos importa más lo que puedan decir otros de nosotros a tal punto que nos enfocamos en agradar más a la multitud, y dejamos de agradar a Dios.
Solo un hombre que tiene intimidad con Dios puede decir estas palabras:"He aquí, aunque él me matare, en él esperaré... y el mismo será mi salvación, porque no entrará en su presencia el impío" . (Job 13:15,16)
Hay que tener pendiente mi hermano (a) que la misma multitud que dijo "!Hosanna, Hosanna al Hijo de David " esa fue la que más luego dijo también "Crucifícale", por eso el apóstol Pablo dijo estas palabras: "Porque Demas me ha desamparado, amando este mundo, y se ha ido a Tesalónica. Alejandro el calderero me ha causado muchos males; el Señor le pague conforme a sus hechos. Solo Lucas está conmigo." (2Timoteo 4:10-14)
Los Lucas son los que se quedan contigo, esos que siempre estan ahí cuando todos te dejan, los que no son muy dados a granjearse la publicidad, los que no quieren cámaras los que aparentemente estan en el "anonimato" para los hombres pero que están en la agenda de Dios, por eso llegan para quedarse en tu vida y ministerio , esos son los que aunque esten físicamente lejos siempre están presente con la llamada, el mail, los que te dicen estoy orando por tí, pastor.
Esos son los que te dicen con el ejemplo no importa lo que estés pasando yo estoy aquí no para acusarte ni juzgarte, sino porque siento tu carga, entiendo que Dios me puso a tu lado para aprender. !Aleluuuuyaaa!
Pidamos a Dios que abra nuestros ojos espirituales para que nos muestre cuales son los Lucas en nuestras congregaciones y así poder trabajar con ellos, y desechar a aquellos que sólo nos roban el tiempo para Dios, y que siempre se están quejando y quejando y nunca ganan un alma para Cristo ni se interesan en realidad por las cosas del Reino de Dios, ni crecen espiritualmente ni mucho menos maduran, sino que solo quieren atención para ellos solos. !Basta ya! No seamos más buenos que Dios.
Trabajemos con aquellos que hemos discernido podrán ser nuestros relevos en la obra, porque aman a Dios con pasión y están dispuestos a seguir la visión de Dios tal y como nos ha sido mostrada en el monte.

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