Las Diez Claves que Convirtieron a Shackleton en Ejemplo de Líder

LOGRÓ DEVOLVER A SU EXPEDICIÓN SANA Y SALVA A CASA TRAS DOS AÑOS EN LA ANTÁRTIDA. (Expedición Imperial Transantártica 1914-1917)

El enemigo de Shackleton en su expedición a la Antártida no fue el hielo, sino la moral de sus tripulantes.

Ejerció de líder pero con respeto, estableció rutinas diarias y elevó el optimismo al lema de sus meses atrapados en el hielo.


La autoridad, determinación y lealtad a sus hombres han llevado a Ernest Shackleton a convertirse en uno de los ejemplos de liderazgo. Cómo actuó ‘El Jefe’, nombre con el que sus hombres le conocían, en la Antártida ha dado lugar a múltiples interpretaciones sobre cómo debe ser el liderazgo.
Una de ellas fue la que recogió en 2003 Dennis Perkins en su libro“Lecciones de liderazgo. Las 10 estrategias de Shackleton en su gran expedición antártica”. Y es que, del objetivo inicial de ser la primera persona que cruzaba a pie la Antártida, el irlandés pasó a marcarse como objetivo devolver a toda su tripulación con vida a casa.
Y no fue fácil: las extremas condiciones, las privaciones inimaginables, el no tener un refugio adecuado y los casi dos años que pasaron en la Antártida habían mermado sus capacidades físicas y, sobre todo, emocionales. De hecho, se ha dicho que el enemigo de Shackleton en la Antártida no fue el hielo, sino la moral de sus hombres; tenía que impedir que se hundieran.
 La frase de Frank Wild, uno de los miembros de la tripulación, lo resume todo: “Shackleton pronunció un discurso para alentar al grupo, un discurso que sólo él podía pronunciar. Nos dijo, con sencillez y frases breves, que no nos alarmásemos por la pérdida del barco y nos aseguró que con esfuerzo, trabajo duro y cooperación leal podríamos abrirnos camino hasta tierra firme. Este discurso tuvo un efecto inmediato, pues se elevaron nuestros espíritus y contemplamos la situación con más ánimo”.
Y el propio Shackleton escribió: “Agradecí a todos la firmeza y buena moral que demostraban en estas circunstancias desafiantes, y les dije que no dudaran de que, si trabajaban bien y confiaban en mí, llegaríamos todos salvos a nuestro destino”.
En su libro, Dennis Perkins expone las siguientes estrategias de liderazgo:
Nunca pierda de vista la última meta y concentre su energía en objetivos a corto plazo. Shackleton fue capaz de cambiar su objetivo inicial, atravesar a pie la Antártida, a otro más imperante: que toda su tripulación sobreviviera tras la pérdida de su barco. Cuando el Endurance fue definitivamente aplastado por toneladas de hielo, el jefe dijo a sus chicos: “Ahora nos vamos a casa”. Estableció rutinas, objetivos mínimos y concretos, que obligaban a concentrar esfuerzos en esas pequeñas cosas, a mitigar la ansiedad y a dar sensación de estabilidad. Por ejemplo, cazar pingüinos y focas se convirtió en algo habitual.
Dé ejemplo personal con símbolos y conductas visibles y fáciles de recordar.  Shackleton fue capaz de mostrar con sus palabras que era líder, y fue el primero en deshacerse de cosas superfluas cuando la tripulación se vio sin barco, como su tabaco. Fue capaz de reforzar en sus hombres la creencia de que su supervivencia dependía de ellos mismos.
Inspire optimismo y autoconfianza, pero aférrese a la realidad. “Shackleton tenía una comprensión maravillosa y peculiar de las actitudes y las relaciones de las personas entre sí y de la expedición como un todo. Percibía cuán profundamente una persona o un grupo de personas podían afectar a la psicología de los demás. Insistía mucho en la cortesía y en el optimismo y, de hecho, su actitud era: “Tienes que ser condenadamente optimista”. (Frank Worsley, capitán del Endurance).
Cuide de sí mismo: mantenga su resistencia y déjese de complejos de culpa. Los complejos de culpa sólo llevan a que un líder se centre en sí mismo y abandone a su equipo, pierda el objetivo y haga frente a los retos.
Refuerce constantemente el mensaje de grupo. "Somos uno, viviremos y moriremos juntos”. El trabajo en equipo es fundamental. La tripulación de Shackleton era muy heterogénea, pero logró crear un equipo con un sentimiento de identidad compartida. El jefe de la expedición siempre se opuso a dividir el grupo, supo valorar las capacidades de cada uno y supo transmitir el cometido que tenía cada uno de los miembros y la importancia para la consecución de la supervivencia de todos.
Minimice las diferencias de estatus e insista en la cortesía y el respeto mutuo. Shackleton consideraba que había que eliminar la jerarquía innecesaria; supo admitir sus debilidades y disculparse, era uno más del equipo y reconocía sus equivocaciones. Era el primer que se sacrificaba, y entre otras cosas, esto contribuyó a generar un importante sentimiento de lealtad. “Shackleton, en privado, me forzó a aceptar la galleta de su desayuno, y me hubiera dado otra esa noche si yo lo hubiera permitido. No creo que nadie en el mundo pueda valorar cuanta generosidad y empatía ha mostrado con este gesto: yo sí, y juro por Dios que nunca lo olvidare. Miles de libras no hubieran podido comprar esta galleta” (Frank Wild, miembro de la tripulación).
Domine el conflicto. Maneje el enfado en dosis pequeñas, atraiga a los disidentes e impida luchas de poder innecesarias. Shackleton siempre animaba a sus hombres a que le informaran de los conflictos, para estar al tanto y evitar tensiones. Supo mantener cerca y controlar a los elementos que pudieran socavar su liderazgo.
Encuentre algo que celebrar y algún motivo con el que reír.  Desde el principio, Shackleton instauró en su grupo un ambiente jovial y creó un espíritu optimista que les ayudó a enfrentarse a lo insoportable del día a día en el hielo. “La desaparición del sol es un acontecimiento depresivo en las regiones polares, donde los largos meses de oscuridad implican presión mental y física. Pero la tripulación del Endurance no renuncio a abandonar su alegría cotidiana, y un concierto por la tarde hacia del Ritz una escena de ruidoso jubilo que contrastaba extremadamente con el fio y silencioso mundo del exterior" (Ernest Shackleton).
Esté dispuesto a asumir el gran riesgo. Shackleton era un hombre prudente. Aunque su tripulación era consciente de su valentía, los riesgos que tomaba siempre habían sido sopesados y reflexionados. Es lo que sucedió con la última expedición a Georgía del Sur, un viaje de más de 1.400 kilómetros en mar abierto a temperaturas bajo cero… Pero era la única forma de lograr un rescate. Las provisiones y el ánimo se estaban acabando en isla Elefante.
Nunca abandone, siempre puede haber otra alternativa. El éxito de la expedición de Shackleton se debió no sólo a su perseverancia, sino también a su capacidad de encontrar soluciones creativas. Tomado de: www.teinteresa.es

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